Violencia de Género

 

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer

25 de noviembre de 2013
 
Desde pequeñas, se nos ha inculcado a través de los cuentos infantiles que es el hombre el que le da sentido a la vida de una mujer, un ente inmóvil sin ambiciones ni sueños, paralizado en su propia tragedia, hasta que un príncipe valiente la rescata, le devuelve su voz, la libera de la esclavitud o le devuelve la vida con un beso. (La Sirenita, La Cenicienta y La Bella Durmiente). Por ello aconsejaría tener cuidado con este tipo de enseñanzas, ya que si hay algo de lo que podemos estar seguros, es que ninguna mujer necesita a un hombre para ser “salvada”.

 

¿Qué es la violencia de género?

Agresiones físicas, psíquicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo de forma reiterada por parte de la pareja (habitualmente marido o novio) y que causan daño físico y/o psíquico y vulneran la libertad de otra personas (habitualmente la esposa o novia).

 

¿Qué entendemos por violencia psicológica?

El abuso verbal, la intimidación, las amenazas, el abuso económico, el aislamiento, el desprecio,…

 

¿Cuáles son sus consecuencias?

Sobre la salud física pueden aparecer trastornos funcionales, lesiones y daños permanentes en articulaciones, pérdida total o parcial de audición o visión, disfunciones sexuales, etc.

En cuanto a las consecuencias psicológicas, aproximadamente en un 60% de las mujeres aparecen: síntomas depresivos, sentimientos de ineficacia, dudas sobre la propia capacidad, síntomas de autoinculpación, pensamientos distorsionados sobre sí mismo y el mundo, desconfianza hacia los demás, etc.

En relación a los cuadros clínicos asociados con una situación de maltrato tenemos: trastornos de ansiedad, depresión, abuso y dependencia de alcohol y otras sustancias, y especialmente el trastorno de estrés postraumático (TEP).

 

¿Existe un perfil de hombre maltratador?

No es posible definir exactamente el perfil de una personalidad violenta pero si existen una serie de indicadores que suelen ser comunes a todos los agresores:

  • Vigila y controla las actividades de su pareja.
  • Es celoso en exceso y posesivo.
  • Tiene dificultades para expresar sus sentimientos y emociones.
  • Utiliza la agresividad para conseguir sus fines.
  • Se comporta de forma distinta en lo privado y en lo público.
  • Busca la culpa en la otra persona, y se justifica aduciendo que su pareja le ha provocado.
  • Manifiesta un poder autoritario y controlador en la familia.
  • No confronta las decisiones con su pareja.
  • Desautoriza a su pareja antes los hijos o hijas.

 

¿Y un perfil de mujer maltratada?

No existe un perfil de mujer maltratada, ya que cualquier mujer puede verse en esta situación, lo que sí se ha observado es que las mujeres que pasan por ello cuentan con unas características similares. Así que hablaríamos de factores que pueden favorecer una situación de maltrato, entre ellas encontramos:

  • Sentirse inferior al hombre, física y psicológicamente.
  • Interiorizar el papel de sumisión y asumir la dependencia con respecto al hombre.
  • Delegar el control de su vida en su pareja.
  • Tener una baja autoestima: creerse incapaz, incompetente, desvalorizarse constantemente.
  • Sobrevalorar el “rol masculino” y su importancia para la familia.

 

 

La sociedad actual sigue siendo responsable de conductas sexistas, diferenciándose en la educación roles muy marcados entre hombres y mujeres. Con ello estamos propiciando conductas que pueden llega a ser violentas contra las mujeres.

El ser de un sexo u otro no tiene que limitar nunca la elección de cualquier aspecto de nuestra vida, ya sea familia, trabajo, amigos, etc.

Es fundamental que se tomen medidas de prevención para evitar que año tras año decenas de mujeres continúen muriendo a manos de sus parejas o ex parejas, y que cientos de ellas vivan situaciones de maltrato en sus hogares.

Por lo tanto es de vitar importancia educar a los niños y niñas en igualdad, evitando comentarios sexistas, roles muy definidos, tareas domésticas mal repartidas, comportamientos donde se le atribuya el hombre las capacidades intelectuales y a la mujer las capacidades sentimentales, etc. Inculcar un modelo de pareja basado en el respeto, la negociación, y de la expresión de las ideas con libertad. Fomentar la independencia y autonomía personal tanto en hombres como mujeres, aprender a decir que no, etc.

 

"La mayor soledad es la que se siente cuando estás acompañado por la persona que crees que te va a completar"

 

Aquí os dejo un precioso cuento titulado “La Cenicienta que no quería comer perdices”, para todas aquellas madres, padres, tías, tíos, primas, primos, profesores, profesoras,… que desean que “sus niñas y niños” aprendan a valorarse, respetarse, aceptarse,…  Al fin y al cabo a percibirse como iguales a los otros, y, que de esta forma, puedan el día de mañana, tomar las riendas de su vida, disfrutando de ella y respetando a los demás y a la sociedad en general.

 

http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/lacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf

                                            la cenicienta que no quería comer perdices

 

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