Relaciones de pareja

 

La complejidad de las relaciones de pareja

 
10 de marzo de 2014

La estructura de la pareja

 

Actualmente la base sobre la que se forman casi todas las parejas es el enamoramiento. El enamoramiento es una emoción y tiene un fuerte componente de pasión, afecto, ternura y sexo. Pero esta emoción es pasajera, ya que está sometida a la ley de la habituación, por lo que muchas parejas basadas tan sólo en esa emoción se disuelven, “se pierde la ilusión”, “no se siente lo mismo”. Y para que esto no ocurra es esencial desarrollar otras áreas como la intimidad o el compromiso.

 

Para hablar de los diferentes componentes del amor y por tanto de las relaciones de pareja, vamos a echar mano del gran Stenberg y su Teoría triangular del amor. Pues bien, para este buen hombre, el amor tiene tres componentes básicos: la pasión, el compromiso y la intimidad.
 
  1. La intimidad, es entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión. Supone abrirse y contar cosas que, en otras circunstancias, podrían usarse en contra nuestra y recibir aceptación por parte del otro.
  2. La pasión, se concibe como un estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades. Lo que incluye, el sexo.
  3. Y por último, el compromiso, que sería la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.  Permanecer en la relación pese a los problemas que vayan surgiendo, luchando con todas las fuerzas posibles para resolverlos.
Las diversas combinaciones de estos tres elementos pueden dar explicación a las diferentes etapas por las que pasamos en las relaciones de pareja o los distintos tipos de amor que conocemos. De acuerdo al autor, una relación basada en un solo elemento es menos probable que se mantenga que una basada en dos o en los tres.
 
                  Stemberg, psicología. La estructura de pareja. Teoría triangular del amor: pasión, intimidad y compromiso.

 

 

Las fases de las relaciones de pareja

 
Y es que, no existe una línea recta en el estado de una relación, ésta siempre pasa por distintas fases. Las fases de una relación de pareja son las siguientes:
 
  • La primera fase y más bonita donde las haya… la fase de enamoramiento. Según los expertos esta fase puede prolongarse durante un año más o menos. En ella se encuentran presentes, de menor a mayor grado, el compromiso, la pasión y la intimidad. Es una fase muy fácil de identificar ya que los mensajes de amor vía whatsapp, facebook, … están muy presentes. Se trata de un amor ideal, no existen fallos o defectos, cada instante está lleno de felicidad. En los momentos de ausencia, hay añoranza y pensamientos hacia el otro que sólo hacen idealizar, aún más si cabe, a la pareja, no dejando lugar a la realidad. No existen apenas conflictos y dado que tampoco es el momento de tomar grandes decisiones, esto facilita bastante el camino.
  • Al terminar esta primera etapa, surge la segunda fase la cual puede durar hasta cuatro años más. En ella, la pasión decrece, aunque la intimidad y el compromiso continúan en aumento. Se trata de un momento de más acercamiento. Ahora ya empieza a ser necesario decidir sobre asuntos de presente y futuro. Al mismo tiempo, ya hemos conocido mucho mejor a nuestra pareja, ya no solo conocemos sus virtudes, sino también sus defectos, comportamientos en casos extremos,… La idealización se acaba, y la relación es más realista. En este momento la balanza entre lo bueno y lo malo de la relación aparece con frecuencia en nuestra cabeza. Llega la rutina, se entra en los aburrimientos y cansancios. Ha llegado el momento de evaluar el estado de la relación, si ha sido algo pasajero o inestable, el final está cerca, si por el contrario no ha sido así y queremos seguir luchando por la relación es momento de solucionar los problemas que hayan podido aparecer y continuar.
  • Por último, pero no por ello menos importante, la tercera fase. A partir del quinto/sexto año de relación surge la fase de amor compañero o cómplice. Es la fase de la madurez, se supone en un compromiso de pareja estable y sin fecha de caducidad (repito “se supone”). Por fin, hemos aprendido a vivir con esos defectos que hace unos años nos sacaban de nuestras casillas. La pasión se ha reducido, pero la compañía se hace la reina de la relación, la complicidad, el saberse comprendido y aceptado es un gran atractivo en esta etapa. Es esta la fase a la que a todas las parejas les gustaría llegar, ya que aunque suele disminuir la frecuencia de las relaciones sexuales, la calidad se puede mantener o incluso mejorar.
 
Es fundamental desmitificar la idea de la media naranja, todos somos naranjas completas, somos seres individuales capacitados para vivir en pareja pero no por ello dejamos de ser lo que somos.
 
 

¿Cuáles son las principales áreas de conflicto en las relaciones de pareja?

 
Los conflictos en la pareja suelen afectar a todos los componentes de la estructura y suelen ser en relación con:
 
  • Comunicación: es fundamental mantener una adecuada comunicación con la pareja, tanto verbal como no verbal (caricias, sonrisas, abrazos,...). Es la herramienta de la que disponemos para entendernos y para solucionar los problemas por lo que si esta falla es muy probable que la relación se rompa.
  • Intimidad: cuando se crea una pareja se produce una separación de la familia de origen, dando prioridad al otro en la autorrevelación y en la toma de decisiones. Por eso uno de los temas más conflictivos suele estar relacionado con la familia de origen. Otro factor importante es tener en cuenta que cada miembro de la pareja es un ser individual, por lo que la intimidad de cada uno ha de ser respetada.
  • El poder: las responsabilidades, es decir, quién se encarga de hacer las cosas y quien decide lo que hay que hacer, en cuanto a aspectos tan fundamentales como: las finanzas, relaciones sociales, cuidado de los hijos,… Es un tema que puede generar conflictos, especialmente si no utilizamos la negociación, y optamos más por la imposición.
  • El tiempo: compartir tiempo juntos para el ocio y actividades sociales es esencial en una pareja, pero también es necesario tener tiempo para uno mismo, ya que el cuidarnos favorecerá nuestra autoestima y por consiguiente la relación. 
  • Intercambio de conductas positivas: recibir un mensaje cariñoso, que te preparen tu comida favorita o simplemente que te sorprendan con una visita inesperada pueden ser motivos suficientes para sertirte valorado y por lo tanto desear responder de igual forma a tu pareja. Por el contrario cuando estos comportamientos positivos dejan de darse entre los miembros de la pareja puede aparecer la desmotivación, y los conflictos.
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