Menopausia y Sexualidad

 

La sexualidad tras la menopausia

14 de abril de 2014
 

Definamos, ¿qué es la menopausia?

 

Es el momento durante la madurez, alrededor de los 50 años, en que la mujer deja de tener el periodo menstrual por completo y disminuye de forma considerable la producción de varias hormonas como los estrógenos. En sentido estricto, la menopausia se fija después de un año a partir del último periodo menstrual.

El climaterio es la fase que precede a la menopausia real y que dura aproximadamente unos seis años, durante los cuales el cuerpo de la mujer se adapta a niveles mucho más de estrógenos.

El primer síntoma del climaterio suelen ser los ciclos menstruales más cortos. Durante los años en que tiene capacidad reproductora, el ciclo menstrual de la mujer va cambiando, de modo que hacia el final de los 40 años, los períodos de las mujeres empiezan a ser irregulares en el tiempo, variando también el momento de la ovulación. En lugar de ocurrir a mitad de ciclo (como en los primeros años) se puede adelantar o atrasar de forma considerable, incluso no ocurrir. Este hecho explica por qué la fertilidad disminuye a medida que se aproxima la madurez y por qué algunas mujeres, que creían conocer bien el ritmo de su cuerpo para evitar embarazos sin usar anticonceptivos, se encuentran con un bebé que les “cambia la vida”.

  • Los síntomas que pueden aparecer en el climaterio son:
  • Sofocos y sudores fríos, los cuales se deben a la inestabilidad vasomotora.
  • Sequedad de la piel.
  • Menor lubricación vaginal durante la excitación sexual.
  • Pérdida de un poco de tejido pectoral.
  • Pérdida de calcio en los huesos que puede llegar a producir osteoporosis.
  • Aumento de los depósitos de grasa en las arterias, lo que puede propiciar enfermedades coronarias.

Hay que tener en cuenta que todos estos síntomas son variables, por lo que dependerán de cada mujer

En aquellos casos en los que aparecen síntomas que afectan de forma considerable la salud de la mujer se recurre a la terapia de substitución hormonal (TSH). Este tratamiento hormonal (suele incluir estrógenos y progesterona) pretende compensar la reducción hormonal durante la menopausia o tras la extirpación quirúrgica de los ovarios, minimizando los síntomas y disminuyendo el riesgo de dolencias cardiovasculares y de osteoporosis durante la vejez.

 

Etapa de ¿liberación?

 

Si hay algo que sin duda supone la menopausia es la pérdida de la capacidad reproductora, ¿esta circunstancia puede resultar estresante o deprimente? En la mayoría de casos, no. 

En la actualidad, la mayor parte de las parejas son las que deciden cuando dejar de tener hijos. Esta decisión suele tomarse con bastante anterioridad a este momento, por lo que a partir de ahí suelen recurrir a la utilización de algún método anticonceptivo, ya sea masculino o femenino. Hay muchas mujeres que presentan un gran miedo a quedarse embarazadas, ya sea porque esto sería peligroso para su salud o la del bebé, o simplemente porque no desean tener un niño/a. Por esto, saber que ya no se producirá un embarazo, para un numero considerable de mujeres o de parejas, supone una liberación, por lo que la menopausia puede recibirse con más alegría que tristeza.

 

“El envejecimiento no dificulta en modo alguno la capacidad de la mujer para el orgasmo, siempre y cuando no exista otro problema de salud que complique la situación. De hecho, muchas mujeres afirman que sus orgasmos son más fáciles en los años posteriores a la menopausia que cuando todavía tenían la menstruación. No obstante, este efecto puede estar relacionado con los componentes psicosociales de la respuesta sexual (por ejemplo, ya no se preocupa por quedarse embarazada) que con factores biológicos”. (Masters y cols.,1994).

 

Si bien es cierto que tras la menopausia, ciertos signos de excitación sexual, como la lubricación vaginal, pueden resultar menos evidentes, esto no tiene por qué dificultar las relaciones sexuales. En la mayoría de ocasiones, los problemas provocados por la menopausia van a depender del contexto social, características personales, relación con la pareja, ... más que de factores biológicos.

Aquellas personas que llevan una vida sexual activa en la juventud tienen más probabilidades de llevarla también en la madurez y en la vejez, y las parejas que nunca se han sentido a gusto con sus relaciones sexuales, tienen probabilidades de ponerles fin años más tarde, posiblemente con alivio. A lo largo de la vida, parece que la actividad sexual por sí sola promueve el interés y la excitación sexual, y a la inversa, la ausencia de actividad sexual lleva a tener niveles más bajos de hormonas relacionadas con el sexo y a la pérdida de apetito sexual. 

Aún así, no somos solo hormonas, por lo que cualquier momento es bueno para tomarlas riendas de nuestra vida sexual y reconducirla hacia donde deseemos.

Sexualidad a partir de la menopausia, madurez.