Jóvenes y alcohol

 

Del botellon al "atracón"

17 de de febrero de 2014
 
Estos días estamos viendo en distintos medios de comunicación que la forma de consumir alcohol entre los más jóvenes está cambiando. Hemos pasado del conocido modelo del "botellón", en el que los chicos y chicas bebían a un ritmo pausado, consumiendo alcohol a lo largo de una noche, a otro modelo llamado "atracón" en el que estos jóvenes ingieren grandes cantidades de alcohol en un periodo de tiempo muy corto para luego "divertirse".

Los posibles factores que están dando lugar a esta nueva forma de consumir alcohol son varios. Por un lado, la difícil situación económica que actualmente viven la mayoría de familias y, por tanto, los hijos, dificulta el consumo de alcohol a lo largo de toda una noche, por lo recurren a esta opción más económica pero que resulta, cuanto ni menos, peligrosa. Además, la crisis también ha modificado la percepción de la vida de muchos, incluidoa la de los más jóvenes, que consideran que es momento de disfrutar sin pensar en las consecuencias, extendiéndose la filosofía del "Carpe Diem". Y si a esto le sumamos la enorme disponibilidad de alcohol a cualquier hora y, en muchos casos, sin límites de edad que se respeten (venta ilegal de alcohol) con la permisividad de muchos padres y de la sociedad en general en cuanto a su consumo, tenemos como resultado que un 60% de adolescentes y jóvenes consumen alcohol de forma habitual, especialmente en el fin de semana, que es cuando tiene lugar ese "atracón".
 
 
Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid realizado mediante una encuesta a 1.200 jóvenes de entre 14 a 34 años, pone de relieve que el 60% de los jóvenes consume alcohol habitualmente, especialmente de forma masiva durante el fin de semana (el llamado "atracón").
 
 
¿Pero realmente es tan nocivo el alcohol? 
 

El alcohol es una droga depresora del Sistema Nervioso Central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales. Afecta a la capacidad de autocontrol, produciendo de forma inicial euforia, desinhibición, relajación, aumento de la sociabilidad, etc. Progresivamente va apareciendo dificultad para hablar, para asociar ideas, la descordinación motorora y finalmente, puede llagar a aparecer, una intoxicación aguda. En los casos en los que la concentración sanguínea de alcohol sea muy elevada, puede aparecer apatía y somnolencia, coma o incluso muerte por parálisis de los centros respiratorio y vasomotor.

Los efectos del alcohol van a depender de la cantidad consumida, pero además hay otras circunstancias que los pueden acelerar o agravar:

  • La edad: los jóvenes son más sensibles a los efectos del alcohol en actividades que tienen que ver con la planificación, memoria y aprendizaje, y son más resistentes que los adultos a efectos sedantes y a la descoordinación motora.
  • El peso y el sexo: el alcohol afecta de modo más grave a personas con menor masa corporal. En general, la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño, por lo que menores cantidades de alcohol pueden generar más rápidamente daños psico-orgánicos y desarrollar problemas más fácilmente que en el hombre.
  • La cantidad y rapidez de la ingesta: según la cantidad de alcohol consumida, puede considerarse como de bajo o alto riesgo. A mayor ingesta  de alcohol en menor tiempo, mayor posibilidad de intoxicación.
 
¿Cuáles son las consecuencias del consumo de alcohol en la adolescencia?
 
Está demostrado que consumir alcohol en la adolescencia aumenta las posibilidades de desarrollar en la edad adulta un consumo abusivo o una dependencia de bebidas alcohólicas. 
 
Una investigación epidemiológica publicada en la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine' sobre abuso de alcohol recoge que, de los 42.093 adultos que tuvieron en cuenta para el estudio el 47% de los que se iniciaron en el consumo de alcohol antes de los 14 años se volvieron dependientes de esta sustancia en algún momento de su vida adulta. En cambio, sólo cayeron en el alcoholismo un 9% de los que empezaron a beber tras los 21 años.
 
Los jóvenes rara vez presentan cirrosis hepática u otros trastornos, que se suelen presentar en adultos tras varios años de abusar del alcohol, sin embargo, las últimas investigaciones científicas han demostrado que el consumo de alcohol en la adolescencia, y especialmente el consumo "en atracón", puede afectar al sistema nervioso central a disntintos niveles:
  • Interfiere en el desarrollo del cerebro, que atraviesa un periodo crítico de cambios durante esta etapa.
  • Afecta, entre otras, la zona cerebral relacionada con la memoria y el aprendizaje. Hasta hace poco, se creía que las lagunas de memoria se producían sobre todo en personas con un alcoholismo avanzado, pero esto no es así, ya que cada vez se detectan más en jóvenes. ¿Los motivos? beben más (aguantan más antes de que aparezca la somnolencia) y consumen este alcohol en mucho menos tiempo, en comparación con un adulto.
  • El alcohol produce daños sobre otras áreas, por ejemplo, la relacionada con la planificación de tareas. Además, desde el punto de vista psicológico, el joven bebedor no aprende a desarrollar sus habilidades sociales sin la influencia del alcohol.
Como consecuencia de todo esto, se producen alteraciones en las relaciones personales, en el rendimiento escolar, pueden aparecer comportamientos violentos y conductas peligrosas para la salud, como conducir bajo los efectos del alcohol o practicar relaciones sexuales de riesgo.

 

¿Qué podemos hacer los adultos para evitar llegar a esto?

En primer lugar, es esencial, que nuestros hijos conozcan cuales son los peligros reales del alcohol, de ahí la importancia de los programas preventivos del consumo de alcohol o de otras drogas, ya que juegan un papel clave en la conducta de consumo de nuestros hijos. No debemos mostrarnos permisivos ante el consumo de drogas, ya que esto está relacionado con un mayor consumo de drogas/alcohol en los hijos. Además, es necesario llevar un adecuado control de los hijos, de sus relaciones sociales, de qué sitios visitan, de cuál es el estado en el que llegan a casa, etc.

Algo que tenemos que tener en cuenta es que el alcohol y el tabaco actúan como puerta de entrada para el consumo de otras drogas, por ejemplo el cannabis, por lo que prevenir el consumo de drogas legales supone actuar al mismo tiempo en la prevencion de drogas ilegales. 

Además es importantísimo plantear alternativas al consumo de alcohol dependiendo de cuál sea la edad de los chicos y chicas. Animar a tu hijo a realizar actividades saludables como practicar algún deporte, ir al cine, realizar excursiones con compañeros, ir al teatro, etc., pueden favorecer la formación de nuevos hábitos de ocio, siendo una estupenda alternativa a las reuniones centradas, única y exclusivamente, en el consumo de alcohol.