Fobia social y miedo escénico

 
15 de diciembre de 2014

El miedo escénico

Miedo escénico, fobia social, ansiedad social, psicología Ana Pérez Martínez, Caravaca de la Cruz, Murcia

 

Hace unos días saltó a los medios de comunicación la noticia de que la cantante Pastora Soler se retiraba temporalmente de los escenarios, a causa del miedo escénico que padecía.

El miedo a enfrentarse a situaciones sociales, sea cual sea la modalidad, es algo muy frecuente, que se incluiría dentro de lo que llamamos fobia social o ansiedad social, trastorno incluido dentro del grupo de trastornos de ansiedad. Se trata de uno de los miedos más comunes, y es que, el sentirnos evaluados o juzgados, produce un malestar de intensidad muy alta para muchas personas.

Esta cantante no ha sido la única, ni lo será, que ha tenido que retirarse durante un tiempo por este motivo. Existen numerosos artistas que han reconocido haber pasado por ello en algún momento de su vida, como Mel Gibson, Barbara Streisand, Robbie Williams, Alejandro Sanz,… 

 

Qué ocurre en estas situaciones

Pero ¿Qué ocurre en estas situaciones? La persona evalúa la situación como muy negativa, sabe que va a ser evaluado por un grupo de personas lo que genera un auténtico miedo a hacerlo mal. Esto desencadena una respuesta fisiológica, pueden aparecer numerosos síntomas dependiendo de cada persona en particular, como por ejemplo: taquicardia, ahogo, sequedad en la boca, sensación de mareo, temblores, rigidez muscular, sudoración, dolores estomacales, incluso pueden llegar a pensar que pueden morir o volverse locos,… Esto normalmente genera una respuesta de huida o escape, consiguiendo que ese malestar cese pero logrando precisamente que el problema se mantenga, ya que en las próximas exposiciones lo más probable es que vuelva a aparecer la ansiedad con una intensidad igual o incluso aún mayor.

Normalmente existen una serie de rasgos que “predisponen” en cierto grado a padecer este tipo de problema, como son el perfeccionismo, alta exigencia, miedo al fracaso, necesidad de control excesivo, pensamientos catastróficos “y si…”, baja autoestima, etc.

 

Tratamiento

Lo positivo es que este miedo no solo se puede controlar sino que se puede superar.

La terapia psicológica, concretamente las técnicas pertenecientes a la corriente cognitivo-conductual se muestran altamente eficaces en este tipo de trastornos. Un psicólogo nos ayudará a adquirir herramientas que nos permitan hacer frente a esas situaciones “complicadas”, a través de la modificación de pensamientos catastróficos, técnicas de control de respiración y relajación para disminuir la activación fisiológica (las cuales actúan como sustituto de la medicación), realizando exposiciones de forma progresiva a aquellas situaciones que tanto miedo nos producen, siempre que sea posible en vivo y sino en imaginación a través de visualizaciones, etc.

 

Pautas para mejorar una exposición en público

Si tenemos cierto miedo pero esto no llega a interferir de forma acusada en nuestra rutina normal, trabajo, relaciones sociales, etc. Hay varias cosas que podemos hacer para conseguir manejar mejor una exposición en público:

1. Dominar el tema del que vamos a hablar, por lo que si nos gusta, mucho mejor, y cuantas más cosas sepamos más seguros nos sentiremos a la hora de exponer.

2. Ayudarnos de cualquier material, por ejemplo audiovisual, nos ayudará a recordar mejor determinados aspectos por lo que nos sentiremos de algún modo "protegidos".

3. Fuera preocupaciones, la misma palabra lo dice, se trata de ocuparnos de algo antes de que ni siquiera ha ocurrido. Tengamos en cuenta que aproximadamente el 80% de preocupaciones que tenemos no se cumplen.

4. Practica una técnica de control de respiración, nos vendrá muy bien llevarla a cabo antes de la exposición para que la activación fis

iológica se mantenga en unos niveles adecuados.

5. Practica antes en casa, es lo que llamamos role-playing, hagamos un pequeño teatrillo, expongamos a solas, y después delante de un pequeño grupo de personas, amigos, familiares,…

6. Mira sin mirar, ¿qué significa esto? podemos ubicar tres zonas, una a la derecha una a la izquierda y una en el centro de la sala, miraremos al vacío, sin atender a ninguna persona en concreto. De esta forma evitaremos aumentar esos nervios y que el público interprete que estamos prestándoles atención a ellos.

 

Al igual que ocurre con la mayoría de cosas que nos ha tocado aprender, se necesita práctica, no hay nada más que recordar las primeras veces que uno se puso a conducir un vehículo, horrible, hasta que al final consigues automatizar la mayor parte de los procesos  necesarios para llevarlo a cabo e incluso disfrutar haciéndolo. Pues bien con el miedo escénico pasa un poco lo mismo, la única manera de superarlo es enfrentándose a él, es decir, plantándose delante de un grupo de personas día tras día, mejorando nuestras habilidades en cada exposición y manejando de la mejor forma posible esos nervios que seguro aparecen en ciertos momentos.