El Trastorno Bipolar

 
 

¿Qué es exactamente el Trastorno Bipolar?

 
7 de abril de 2014
 
Al igual que años atrás fue ocurriendo con la terminología médica, desde hace un tiempo los términos de psicología salen a la calle. Ya es muy común escuchar a la gente hablar sobre depresión, ansiedad, fobias, e incluso bipolaridad. Ahora bien, a pesar de lo positivo que resulta que la gente conozca la existencia de dichos síntomas o trastornos, hay una parte negativa, y es que no siempre sabemos realmente de qué estamos hablando.
 
En más de una ocasión he escuchado a gente decir “este es que está bipolar” para referirse a alguien tras algún cambio de humor. Pues bien, el trastorno bipolar no tiene nada que ver con los cambios de humor que padecemos todas las personas en el día a día, de forma totalmente sana. Es un trastorno y como tal provoca un gran malestar a la persona que lo padece y/ o a las personas de su alrededor, produciéndole algún tipo de deterioro a nivel social, laboral o en cualquier otra área importante de la vida del individuo.
 
De manera sencilla podríamos decir que el trastorno bipolar está caracterizado por la presencia de episodios reiterados en los que el estado de ánimo y los niveles de actividad del individuo están profundamente alterados, de forma que en ocasiones la alteración consiste en una exaltación del estado de ánimo y un aumento de la vitalidad y del nivel de actividad (manía o hipomanía) y en otras, en una disminución del estado de ánimo y un descenso de la vitalidad y de la actividad (depresión). Lo característico es que se produzca una recuperación completa entre los episodios aislados. 
 
¿Y qué significa exactamente eso de manía? La manía se refiere a la presencia de un estado de ánimo expansivo, alegría excesiva, inquietud motora, oposicionismo, irritabilidad ante mínimas frustraciones, alteración del sueño (insomnio), alteración del apetito y locuacidad. En los casos más severos podemos encontrar síntomas psicóticos como delirio y/o alucinaciones. El comportamiento del individuo en esta fase le puede llevar a situaciones muy extremas: conducir de forma temeraria, invertir grandes cantidades de dinero, adquirir objetos de gran valor, abuso de drogas, mantener relaciones sexuales de alto riesgo, etc.
 
Los síntomas de la fase de hipomanía serían los mismo que en la manía pero con menor severidad y exceptuando los síntomas psicóticos. En este caso la persona puede tener un humor más acrecentado de lo normal, sentirse mejor y ser más productiva. 
 
Y por último el estado más conocido, el depresivo. En esta fase el estado de ánimo es triste, hay una baja energía, apatía, alteración del sueño y del apetito, ideas pesimistas, propensión al llanto, etc.
 
 
Tipos de Trastorno Bipolar
 
Pues bien, una vez conocida la terminología, decir que existen diferentes tipos de trastornos bipolares que a su vez se clasifican en distintos grupos dependiendo de ciertas características. 
 
  • Trastorno bipolar tipo I: se da en aquellas personas que han experimentado uno o más episodios maníacos o mixtos. Es frecuente que los sujetos también hayan presentado uno más episodios depresivos mayores.
 
 
  • Trastorno bipolar tipo II: caracterizado por episodios de depresión mayor así como al menos un episodio hipomaniaco. Este trastorno resulta más difícil de diagnosticar, puesto que los episodios de hipomanía pueden aparecer simplemente como un periodo de éxito con alta productividad a lo que no se suele dar tanta importancia como a cuando se sufre una depresión.

 

  • Ciclotimia: presencia, durante al menos 2 años, de numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos que no cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor.
 
 
El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más comunes, severas y persistentes, y a diferencia de otros trastornos del humor (afectivos) la incidencia en ambos sexos es aproximadamente la misma. No existe una única causa para el trastorno bipolar, y es que participan factores genéticos, ambientales y bioquímicos. Las investigaciones sugieren que la enfermedad tiene una asociación familiar, pero que la presencia de otra enfermedad, una situación muy estresante, el abuso de determinadas sustancias o cambios hormonales pueden llevar a la aparición de episodios depresivos o maníacos.
 
Por suerte, esta es, una de las enfermedades psiquiátricas que cuentan con mayores recursos para su tratamiento. Existen medicamentos que frenan las fases de euforia y medicamentos que ayudan a superar la depresión además de sustancias que reducen la frecuencia de las recaídas y su intensidad. La más importante de todas estas sustancias, es el litio, el cual tiene un efecto preventivo sobre las recaídas ya que impide que las oscilaciones normales del tono vital alcancen niveles extremos.  El apoyo psicológico es fundamental, ya que permite a estos pacientes a aprender a reconocer los síntomas iniciales de una descompensación, a entender cómo se comporta la enfermedad y en definitiva a afrontarla con la mayor entereza posible. 
 
Esta enfermedad bien tratada, acostumbra a tener un pronóstico bueno. Ahora bien, es muy importante, además de seguir un tratamiento farmacológico y psicológico, llevar un estilo de vida saludable y evitar, en la medida de lo posible, las situaciones estresantes.
 
 
A continuación podéis ver el documental La Misma Piedra, de Pablo Rogero, el cual trata sobre dicho trastorno de forma particular y de las enfermedades mentales en general, con el fin de dar a conocer y, en la medida de lo posible, luchar contra los estigmas que envuelven a este tipo de trastornos.